Con una media que oscila entre los 16 y 17 asesinatos diarios, la inseguridad es la principal preocupación de los guatemaltecos. La debilidad del Estado, incapaz de cumplir con su misión de ofrecer seguridad y justicia, favorece tanto elcrecimiento de la delincuencia común, como la consolidación de las pandillas juveniles –las temibles
maras– y el asentamiento de las cúpulas del narcotráfico, que en su huída de México y Colombia, donde son reprimidos con firmeza, han encontrado en la región un paraíso de impunidad.
“Esto es algo que está ahí y que el Estado debe de enfrentar sin políticas adecuadas, sin instituciones, lo que crea las condiciones perfectas para que el crimen organizado se asiente y siga desarrollándose”, comenta
Lorena Escobar, analista en materia de seguridad de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes, independiente).
Según Escobar, Guatemala es una excelente “estación de servicio” para los carteles del narcotráfico. La falta de controles permite que este país brinde a esas mafias una infraestructura impecable para el tráfico de armas. Su ubicación geográfica, a medio camino entre los países productores del Cono Sur y el gran mercado estadounidense, lo convierte en
lugar de paso obligado para los cargamentos de cocaína, mientras que también ofrece
oportunidades ideales para el blanqueo del dinero. Sin olvidar a los migrantes clandestinos, que en su extrema vulnerabilidad, son utilizados como medio de transporte de la mercancía ilícita.
No obstante, la analista de Asíes cree que Guatemala está dando pasos en la dirección correcta para superar un estado decosas que pone en alto riesgo la existencia misma del Estado. “Aunque faltamucho camino por recorrer”, señala, “algo de mucho valor es que los guatemaltecos hemos empezado a romper la cultura del silencio, herencia de la época más dura de la guerra interna, cuando el señalar, el acusar y el exigir incluso derechos consagrados en las leyes, podían causar la muerte del ciudadano”.
Ese romper el silencio y la firmeza de lasnuevas generaciones para exigir que se cumpla la ley, concluye, han permitido la extradición de mafiosos a Estados Unidos, el encarcelamiento de delincuentes o que se impidiera la candidatura anticonstitucional de Sandra Torres. “Pero”,subraya, “la respuesta tiene que ser regional, como multinacional es la agresión de las mafias de narcotraficantes”.