El sargento de la Policía colombiana Luis Alberto Erazo Maya salvó la vida de milagro. En medio del luto que vive Colombia después de la trágica noticia de la muerte con tiros de gracia de cuatro miembros de las fuerzas de seguridad secuestrados desde hace más de una década por las FARC, Erazo fue el domingo motivo de lágrimas de emoción por su regreso a la libertad.
En manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde hace 12 años, Erazo -quien llegó el domingo al mediodía a Bogotá, mientras que los restos de sus compañeros lo hicieron a las 22.10, hora local- contó que al ver como disparaban los guerrilleros decidió correr en medio de la selva. Los guerrilleros la emprendieron a tiros con él y después lanzaron granadas que le causaron heridas, pero eso no impidió su huida.
El domingo 27 de noviembre, el único superviviente de la masacre llegó a la capital, en medio de la lluvia y el aplauso de los periodistas que lo esperaban. Vestido con un traje de la policía y con una venda en la mejilla izquierda que tapaba sus heridas, el policía subió directamente a una ambulancia, en la misma pista del aeropuerto militar de Catam, y fue trasladado al Hospital General de la Policía para recibir atención médica y reencontrarse con sus familiares, entre ellos sus dos hijas adolescentes.
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